Proyecto de Declaración: S-2326/16: DECLARANDO DE INTERES NACIONAL LA PRESERVACION DE LA OBRA COMPLETA DEL ESCRITOR PAMPEANO D. JUAN CARLOS BUSTRIAZO ORTIZ

Detalle del proyecto:

Fecha: 23/06/2016

Juan Carlos Bustriazo Ortiz nació el 3 de diciembre de 1929 en la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa. Fue telegrafista durante algo más de una década, profesión con la que recorrió la parte desértica de La Pampa. También fue linotipista. Pero fue entre peña y peña que el Penca, o el Flamenco Bustriz, como le decían, comenzó a forjar su poesía.

Su obra completa, aparentemente 79 títulos, se llama Canto Quetral (“quetral” en mapuche significa “fuego”), aunque sólo siete fueron editados: Elegías de la piedra que canta, 1969; Aura de estilo, 1970; Unca bermeja, 1984; Los poemas puelches / Quetrales: Cantos del añorante, 1991; Libro del Ghenpín, 2004 y Herejía bermeja, 2008.

En ellos se puede distinguir las tres etapas que señalan estudiosos de su obra como Carla Rivara y Dora Battistón: una primera, de 1954 a 1969, que corresponde al cancionero y se caracteriza por la intención de cantarle a la región y por el uso de los esquemas métricos tradicionales (estilos, zambas, milongas); una segunda etapa que se entiende como de transición, entre los años 1969 y 1970, donde el contenido continúa ligado al ámbito rural pero en la forma abandona el esquema fijo de la canción; y una tercera etapa, de 1970 a 1987, en la que se repliega en Santa Rosa mientras su poesía estalla en múltiples formas de experimentación.

Como señala Sergio de Matteo, “(Bustriazo) trabaja con su pericia de arqueólogo sobre cada poema como si fuera una piedra, una moneda a la que se debe bosquejar las caras, donde será posible hallar, posiblemente, la fulguración de la palabra poética. En cada una de las piezas que componen esa joya se transparenta la región que ha recorrido como pocos, y que le fue sumando a su producción poética cada uno de los elementos que formaban parte de la fauna y flora de mediados del siglo XX, a escasas décadas que a los indígenas le fueran arrebatadas sus tierras y casi se extinguieran las milenarias culturas: "Y sus caminos me hablaron / con sus palabras antiguas." La voz del poeta retoma ese derrotero y los incorpora en la celebración de su rito: palabras, imágenes, atmósferas, léxico, nombres, y van derramándose en la ingeniosa estructura de cada uno de los libros conocidos. Colección de objetos —devenidos en lengua y estilo— que con leves desplazamientos mutan su peso histórico y se insertan en la actualidad del bardo que los convoca”.

Y la creación del Penca se instaló también en el imaginario pampeano gracias a que dio letra a sus cantores, y por qué no, gracias a los cantores que dieron música a esta letra. Por esto mismo la obra de “2016 Año del Bicentenario de la Declaración de la Independencia Nacional” Bustriazo es tan significativa para los pampeanos. Una letra que sigue sin descubrirse, que susurra desde el desierto. Entre las imágenes que se plasman en sus poemas se muestra la problemática del río Salado y el Atuel, tan presente todavía, y así algunos fueron tomados para formar parte de El Cancionero de los Ríos, libro editado por primera vez en el año 2001, en defensa de los ríos de La Pampa. Poemas como el siguiente:

 

Espumita de la tierra, / de nuevo crece el Salado;

se viene su agüita lerda / punteando desierto abajo.

Tal vez cuando el río llegue, / chinita, querencia adentro

joyitas de piedras verdes / se vuelvan los pagos viejos.

(Celeste se va mi canto, / empichanada guitarra,

cacharros llevan las mozas / para el agüita araucana...)

Las ollas de la pobreza, / qué lindo, se irán cantando;

se apaga tu sed antigua, / fiestita puro milagro.

Yo quiero que no te olvides / Negrita, que el viento puelche

nos trajo un regalo / las coplas de la creciente.

 

Tema: "De la creciente". Letra: J.C. Bustriazo Ortíz. Música: Guri

Jacquez.

 

Su poemario se hace cargo además de las imágenes y sonidos de los pueblos que escuchaba respirar, como en Puelches, donde la calandria encontraba un escudriñador de su “sangre enamorada”, poema hecho canción y atesorado ya por el cancionero pampeano:

 

En un paisaje de adobes / y de piedras solitarias,

debajo del cielo puelche / una calandria cantaba.

(En el corazón tenía / una guitarra hechizada.)

Cuántas cosas le salían / de su sangre enamorada:

todo el canto de la tierra / le cabía en la garganta.

(¿Qué dios remoto y silvestre / le regaló tanta magia?)

Era el triste de los yuyos / la huella de las aguadas;

era el estilo del viento, / la milonga de las bardas.

(Porque mil pájaros sabios / era la sola calandra.)

Una vez regresó el río, / con pifulcas desbordadas,

y sus viejas sinfonías / me repitió la calandria.

(Era una niña de cobre / con un cacharro de lágrimas.)

¿Dónde andará con su canto? / ¿De quién serán sus tonadas?

Con esta música vuelve, / pero mi voz no la alcanza.

(Se me ha vuelto la calandria / ¡una guitarra con alas!)

 

Tema: "De la calandria". Letra: J.C. Bustriazo Ortiz.

Música: Delfor Sombra y Guillermo Mareque.

 

Finalmente, no podemos dejar de mencionar su trabajo creador de neologismos y vocablos, de frases torcidas y angustiosas, o destellantes y cobrizas, juegos de apertura en clara experimentación con el lenguaje, como podemos escuchar en este poema de Herejía bermeja:

 

I -Tan huesolita que te ibas

tan envidiada de qué sombras la tierra ardía huesolita

la siesta ardía melodiosa tan como ibas tu sonrisa era

una piedra arrobadora y era otra piedra mi costilla

dulcequeamarga solasola cuajada de alta pedrería eran

tus voces tan palomas eran tus manos piedras finas

guitarra tan azuladiosa eras la piedra que acaricia

piedra te ibas quién te roba última brisa de la brisa o

flauta mía o leja y rota tan huesolita que te ibas tan

de la gracia mucha y poca si cuando vuelvas ves mis

días oh piedra llena llaga

hermosa!

 

Así decía Bustriazo: “He inventado muchas palabras, sí. Lo hice porque yo quería decir alguna cosa y no podía con las otras palabras existentes. Con el idioma hacía muchas cosas. Huesolita por ejemplo, es de hueso, solita. Delgadita, algo así”.

El Piedra Juan, como también lo llamaban sus amigos, falleció el 1º de junio de 2010, a los 81 años. De su obra, casi 80 títulos, sólo se han publicado siete. El resto de sus poemarios, siguen sin ver la luz.

Este proyecto pretende ser una herramienta más junto a la Ley N° 1598 de la provincia de La Pampa, que declara de interés provincial la obra completa de Juan Carlos Bustriazo Ortiz, para salvaguardar este valioso e irrepetible patrimonio cultural de mi provincia.

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FECHA DE SANCION: 10-08-2016