Proyecto de Ley: S-2140/16: MODIFICANDO EL ART. 6º DE LA LEY 23.968 - LINEAS DE BASE Y DELIMITACION DE ESPACIOS MARITIMOS -, ESTABLECIENDO LA DEMARCACION CON CARACTER DEFINITIVO Y OBLIGATORIO DEL LIMITE EXTERIOR DE LA PLATAFORMA CONTINENTAL ARGENTINA TRAZADO DE ACUERDO A

Detalle del proyecto:

Fecha: 10/06/2016

Uno de los componentes centrales y constitutivos de un Estado es un territorio delimitado donde ejerce su potestad soberana, elemento fundamental para crear un Estado de derecho y construir un sentido de Nación para que esa facultad sea reconocida, consentida y acatada. En este sentido, la Constitución Nacional atribuye en su artículo 75 inciso 15 la autoridad del Congreso Nacional para arreglar definitivamente los límites del territorio nacional. Por ello, a continuación se expresan los argumentos que avalan una trascendental pieza de legislación que permitirá avanzar en el establecimiento de los márgenes de la patria.

La reglamentación codificada del derecho marítimo tuvo un largo recorrido para llegar a la Convención de las Naciones Unidas sobre el derecho del Mar. La falta de una sistematización del derecho condujo en el S. XX a la yuxtaposición de normas convencionales y consuetudinarias en la materia, por lo que se reveló fundamental avanzar en la elaboración de un documento que permita regular el uso del mar. En 1931, en el marco de la experiencia fallida de la Sociedad de las Naciones, se fracasó en el primer intento por confluir en una  norma de amplio alcance. Luego de la Segunda Guerra Mundial, la Comisión de Derecho Internacional de la Asamblea General -de la recientemente creada ONU- preparó durante ocho años una serie de convenios que fueron aceptados sin demasiadas observaciones en la Conferencia de Ginebra de 1958. No obstante ello, surgieron debates en torno a la extensión y delimitación del mar territorial y la zona contigua que condujeron a una revisión de los convenios, por lo que se celebró una nueva conferencia en Ginebra en el año 1960.En la votación, por un escaso margen, se mantuvieron los criterios tradicionales de delimitación marítima. En aquel entonces, hace ya 56 años, los países latinoamericanos habían elaborado y presentado su tesis de las 200 millas de mar territorial, postura que asimilaba el mar territorial a una porción misma del territorio ribereño por lo que el Estado en cuestión ejercía la soberanía plena sobre eso espacio marino.

Luego de importantes cambios políticos, como la descolonización de África y Asia, y económicos, como el abandono del patrón oro entre otros, se produjeron importantes cambios que se vieron reflejados en los acuerdos para regular los límites marítimos. No obstante, la controversia internacional sobre la anchura del mar territorial estuvo planteada en términos prácticamente inflexibles, razón por la cual los Estados Unidos y la entonces Unión Soviética formularon un proyecto conjunto que fijaba en 12 millas marinas ese espacio y convocaron a una nueva conferencia internacional. Los debates en la III Conferencia del Mar, que se continuaron por el término de 10 años, llegaron a una conciliación de intereses con la firma de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar el 30 de abril de 1982 en Montego Bay, Jamaica. Se acordó la determinación de la extensión del mar territorial de 12 millas marinas, más una zona contigua de 12 millas y la creación de un nuevo espacio marítimo; la zona económica exclusiva que se extendía más allá del límite exterior del mar territorial hasta una distancia de 200 millas marinas y en la que el Estado ribereño ejerce plenos derechos de soberanía para los fines de exploración y explotación, conservación y administración de los recursos naturales, tanto vivos como no vivos, de las aguas suprayacentes al lecho del mar y con respecto a otras actividades de la zona, tal como la producción de energía derivada del agua, de las corrientes y de los vientos, entre otras. Finalmente, estableció que en determinadas circunstancias el límite territorial de un país podrá extenderse más allá de las 200 millas cuando se registraran determinadas condiciones de extensión de la plataforma continental. La República Argentina estableció su mar territorial de 200 millas marinas de ancho por medio de la ley 17.094 en el año 1967 y más tarde, en 1991, adecuó por medio de la Ley Nacional 23.968 la fijación del límite exterior de su plataforma continental según lo estipula la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar

(CONVEMAR), ratificada en 1995 por la Ley Nacional 24.543. Si bien la ley 23.968, que establece los puntos de base de medición para el trazado de las líneas, fue aprobada antes que la ratificación del instrumento internacional, el legislador previó armonizar ambos instrumentos. Por ello, la ley contempla correctamente en su artículo 6 que “la plataforma continental sobre la cual ejerce soberanía la Nación Argentina, comprende el lecho y el subsuelo de las áreas submarinas que se extienden más allá de su mar territorial y a todo lo largo de la prolongación natural de su territorio hasta el borde exterior del margen continental, o bien hasta una distancia de doscientas (200) millas marinas medidas a partir de las líneas de base que se establecen en el artículo 1 de la presente ley, en los casos en que el borde exterior no llegue a esa distancia”. Ahora bien, al momento de la sanción de la ley quedó abierto el desafío de demarcar el límite definitivo y obligatorio del borde exterior del margen continental donde éste sea mayor a las 200 millas medidas desde la costa, según el régimen previsto en la CONVEMAR. Entonces, de manera de avanzar con la tarea, el Congreso Nacional primero ratificó el instrumento internacional en 1995 y luego, por medio de la sanción de la Ley Nacional 24.815, creó en 1997 la Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental (COPLA) con la misión de elaborar una propuesta definitiva para demarcar el límite exterior en virtud de lo estipulado en la CONVEMAR. Para poder definir hasta dónde se extiende el borde exterior del margen continental y demarcar el límite exterior de la plataforma continental más allá de las 200 millas, la Convención establece dos criterios en el artículo 76.4: (i) Una línea trazada, de conformidad con el articulo 76.7, en relación con los pintos fijos más alejados en cada uno de los cuales el espesor de las rocas sedimentarias sea por lo menos el 1% de la distancia más corta entre ese punto y el pie del talud continental; o (ii) Una línea trazada, de conformidad con el artículo 76.7, en relación con puntos fijos situados a no más de 60 millas del pie del talud continental.

El artículo 76 inciso 5 establece dos restricciones. Los puntos fijos que constituyan el límite exterior de la plataforma continental, trazados de acuerdo con los criterios anteriormente mencionados, no deberán exceder de 350 millas contadas desde las líneas de base establecidas en la ley 23.968 o de 100 millas contadas desde la isobata de 2.500 metros.

Con la sanción de la Ley Nacional 24.815 que crea la COPLA, este Congreso Nacional dio inicio a la tarea para el trazado del límite exterior de la plataforma continental del Estado argentino, en tanto dicha plataforma se extienda más allá de las 200 millas contadas desde los puntos de medición en la costa, a partir de los cuales se mide la anchura del mar territorial, mediante líneas rectas, cuya longitud no exceda de 60 millas, que unan puntos fijos definidos por medio de coordenadas de latitud y longitud, según se estipula en el artículo 76.7 de la Convención del Mar. La COPLA tuvo la difícil tarea de definir el punto más provechoso para la Argentina, es decir, aquel más lejano posible del punto de base. Luego de este enorme desafío, tuvo que conglomerar toda la información sobre los límites de la plataforma continental más allá de las 200 millas y entregarla a la Comisión de Límites de la Plataforma Continental (CLPC), órgano emanado de la CONVEMAR. Es esta Comisión la encargada de formular recomendaciones una vez estudiado profundamente el caso, haciendo recomendaciones a los Estados ribereños sobre lo relativo a la determinación de su límite exterior de la plataforma. Finalmente, el artículo 76.8 estipula que los límites que establezca un Estado ribereño tomando como base tales recomendaciones serán definitivos y obligatorios.

Para llegar a la presentación final, la COPLA fue creada en el ámbito del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto e integrada también por el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas y el Servicio de Hidrografía Naval. Además, el Congreso facultó a la COPLA su trabajo interministerial por lo que también colaboran con ella el Ministerio de Planificación, Inversión Pública y Servicios, del Ministerio de Ciencia, Tecnología a Innovación Productiva, del Ministerio de Industria y Comercio, de la Comisión Nacional de la Carta Geológica y de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales.

Asimismo, se han efectuado tareas de cooperación científica con el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas (CONICET), la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura de la Universidad Nacional de Rosario, el Instituto Geofísico-Sismológico de la Universidad Nacional de San Juan, el Instituto de Geodesia de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, la Dirección Nacional del Antártico -Instituto Antártico Argentino- y la Facultad Regional de Río Grande -Extensión Áulica Ushuaia- de la Universidad Tecnológica Nacional, entre otros.

Entonces, en 1997 fue asumido un desafío que tiempo más tarde se convirtió en política de Estado. Para poder elaborar una propuesta científica y jurídicamente sólida se necesitaron 432.600 horas hombre de trabajo hasta la presentación realizada el día 21 de abril de 2009.

Ello no ha sido solamente posible por el mayor o menor apoyo económico recibido, sino porque se ha mantenido la continuidad de un equipo de trabajo con profesionales idóneos del Estado y contratados especialmente para la tarea. Este apoyo sistemático ayudó al cumplimiento de un cronograma de tareas que fue desarrollado desde la creación de la COPLA, pero fue más determinante la pasión y dedicación que dieron cientos de servidores públicos para estar a la altura del desafío. Sin dudas, el compromiso registrado para reunir y analizar todos los elementos geomorfológicos, geológicos, geofísicos e hidrográficos y confluir en un compendio de superlativa validez científica y sustento jurídico ha sido también clave para que la Comisión de Límites de la Plataforma Continental aprobara por consenso las recomendaciones sobre el límite exterior de la plataforma continental. Como resultado se demuestra la prolongación natural del territorio de la Argentina que se entiende más allá de las 200 millas.

Para el trazado del límite, la República Argentina siguió las tres etapas que mandan las Directrices Científicas y Técnicas de la Comisión de Límites de la Plataforma Continental:

1. Aplicó las dos fórmulas positivas, que permitieron trazar la línea envolvente exterior o línea de las fórmulas.

2. Aplicó las dos restricciones, lo que le permitió trazar la línea de las restricciones.

3. La combinación de ambas líneas permitió trazar la envolvente interior que presentan el límite exterior de la plataforma continental argentina.

 

Llevar a cabo semejante tarea no fue para nada fácil. El margen continental argentino es uno de los más extensos del mundo y sumamente complejo desde el punto de vista geológico por encontrarse constituido por tres ámbitos geotectónicos y tectodimensionales diferentes y, por lo tanto, se relaciona con tres de los tipos diferentes de márgenes definidos por las Directrices. No obstante ello, siguiendo las directrices de la CLPC pudo arribarse a una propuesta sólida que fue adoptada. Sin votos en contra, la CLPC emitió las recomendaciones para que la Argentina demarque el límite exterior de su plataforma de manera definitiva y obligatoria.

Es importante destacar que la presentación aprobada comprende la parte Norte de la plataforma continental, desde el Río de La Plata hasta los 48º Sur aproximadamente. Sin embargo, el trabajo también ha sido realizado para el sector de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes y también sobre la Antártida Argentina. Estos dos últimos no fueron considerados por la CLPC, pero es necesario remarcar que para el primer caso reconoció la existencia de una disputad de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Ello representa un avance considerable por cuanto un organismo técnico del sistema de Naciones Unidas reafirma que es un territorio reclamado por dos partes. En el mismo sentido, dicho argumento fortalece la posición argentina y suma herramientas para insistir con el llamamiento al diálogo para resolver el diferendo, como manda la resolución 2065 de la Asamblea General. Sobre la cuestión de la Antártida, sostuvo que el régimen del continente blanco estaba regido por el Tratado Antártico y que no podía resolver por el momento.

 

Entonces, dado que la CONVEMAR reconoce la competencia respecto de la delimitación marítima entre Estados reside en los propios Estados, proponemos este proyecto de ley que se inscribe en una larga serie de esfuerzos para engrandecer la soberanía. Las delimitaciones por aprobar expanden en total las fronteras de la patria, por la prolongación natural del territorio, en 1.700.000 km2 de mar, que resultan de la distancia entre las 200 millas marinas y el límite exterior, es decir las 350 millas en algunos casos. Esto equivale a cerca del 48% del territorio emergido de la República Argentina, que se suman a los aproximadamente 4.800.000 km2 comprendidos entre la costa y las 200 millas marinas. Así, se amplía un 35% el dominio sobre el lecho marino.

Las esforzadas conquistas obtenidas no pueden hacer más que animarnos a continuar por la misma senda del trabajo. La Argentina puede constituirse en el país que todos soñamos si se fortalecen las políticas de Estado y las mismas se sostienen a lo largo de décadas. Esta valiosa experiencia debe servirnos como faro para iluminar el camino que el país debe transitar hacia el futuro. Todos los partidos políticos con representación parlamentaria deberíamos conocer este caso y replicarlo en todas las políticas públicas, de manera de aprovechar al máximo los esfuerzos de los argentinos. Sabemos que tenemos la capacidad de lograr grandes cosas, pero ahora debemos convencernos que el trabajo exitoso requiere ser madurado en el tiempo.

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